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sábado, 23 de abril de 2011

Pollo con vino blanco y miel

Ingredientes del pollo con vino blanco y miel

  • 1 pollo de granja troceado
  • 1 limón
  • 1 lima
  • 1 atado de cebolla de verdeo
  • 1/2 atado de orégano fresco
  • 1/2 atado de tomillo fresco
  • vino blanco
  • 1 rama de canela
  • 1 estrella de anís
  • 1 cabeza de ajo
  • 1/2 taza de miel

Preparación del pollo con vino blanco y miel

Primero eliges una fuente profunda que pueda ir al horno y colocas dentro los trozos del pollo con todos los ingredientes. Mezclas bien, dejando que todo se impregne y que las hierbas liberen sus aromas y sabores. Cocinas en horno medio durante una hora dando vueltas las presas del pollo de vez en cuando. Si se seca puedes agregar un poco más de vino. La idea es que no quede líquido en la fuente sino una especie de almibar dulzón. Cuando veas que el pollo está listo, cocido y con buen color, el plato está terminado.
Procura servir las piezas del pollo con el fondo de cocción.

viernes, 22 de abril de 2011

Pollo con peras y zanahorias, para hipertensos

Ingredientes:
. 150 gr. de pollo
. 150 gr. de peras
. 100 gr. de zanahorias
. 100 gr. de cebolla picada
. 150 gr. de tomate
. pimienta negra
. pimentón
. aceite
. 1 hoja de laurel y romero.
. azúcar
Preparación:
Primero eliges la parte del pollo que más te gusta, la condimentas con pimienta recién molida y la cueces a la parrilla. Aparte pelas las zanahorias y las cortas muy fino, haces lo mismo con las cebollas y el tomate lo cortas pequeño. En una olla antiadherente fríes el laurel y las cebollas, le agregas después las zanahorias, el romero, los tomates y el pimentón.
Dejas cocinar entre 3 y 4 minutos y sumas las peras peladas y cortadas en trozos más un vaso de agua con una cucharada de azúcar. Colocas la tapadera y dejas cocinar 20 minutos. Después sí, agregas el pollo y dejas que todo se termine de cocinar junto, para que se contagien los sabores, por espacio de 10 minutos. Cuando veas que la zanahoria, el más duro de los vegetales, está blanda, ya puedes servir.

Congelar y descongelar alimentos

No respetar unas correctas prácticas en el congelado y descongelado de los alimentos puede traducirse en un importante riesgo alimentario.
La congelación es un magnífico sistema de conservación de alimentos porque permite hacer compras en grandes cantidades, disponer de productos de temporada fuera de estación y a buen precio. Sin embargo, no respetar unas correctas normas, tanto a la hora de congelar alimentos como de descongelarlos, puede poner en peligro la seguridad de su consumo, lo que se traduce en un importante riesgo alimentario.

Claves de la congelación

Para que el proceso de congelación se haga en unas condiciones de seguridad óptimas es imprescindible tener en cuenta algunos aspectos:
  • Elegir alimentos muy frescos y de buena calidad. Que posteriormente vayan a ser congelados no es excusa para adquirir productos con menor garantía.
  • Cualquier alimento crudo puede, en principio, congelarse. Antes, deben retirarse las partes no comestibles. Las verduras tienen que ser escaldadas previamente y las frutas se congelan una vez cocidas. El marisco es también preferible congelarlo cocido. Debe evitarse congelar alimentos de alto riesgo como carnes picadas.
  • Los platos cocinados deben dejarse enfriar antes de ser congelados ya que de lo contrario no sólo tardarían excesivamente en congelarse, sino que además descongelarían los productos congelados con los que entren en contacto. Una vez terminada su elaboración se dejan enfriar, no más de una hora, y se congelan en recipientes tapados.
  • Envasar los productos para congelar correctamente, en recipientes herméticos o envoltorios adecuados que los protejan de posibles contaminaciones y eviten las pérdidas de líquidos, así como su contacto con el aire. Si se congelan líquidos debe dejarse un margen para su dilatación. Es preferible congelar los productos separados por raciones que se consuman a la vez. Separar en el congelador por compartimentos los diferentes tipos de productos y los crudos de los cocinados.
  • Además de anotar en el paquete o en el envase la fecha de congelación, es conveniente registrar el nombre del alimento o preparado y su número de raciones.
  • La congelación deberá ser lo más rápida posible, así se minimiza el riesgo y se mantienen mejor sus propiedades organolépticas.
  • El grado de frío que alcanza un congelador se mide en estrellas: para lograr una buena congelación es recomendable un aparato de cuatro estrellas que garantice una temperatura de mantenimiento de al menos 18 ºC bajo cero con potencia extra para congelación que alcance los 30 ºC bajo cero. No congelar demasiados productos a la vez. La limpieza periódica y el buen mantenimiento (evitar la escarcha) del aparato es fundamental para su correcto funcionamiento. Vigilar el visualizador de temperatura.
  • Resulta muy difícil establecer un tiempo recomendado de almacenamiento para cada tipo de alimento congelado en el hogar. Dependerá no sólo del producto, sino también de su calidad y frescura inicial, de su posterior manipulación y condiciones de almacenamiento. Una recomendación general sería conservar los alimentos congelados durante un plazo de dos a tres meses.

Descongelar, tan importante como congelar

Descongelar en el frigorífico (el frío protege del desarrollo microbiano) la cantidad justa necesaria y consumir o elaborar en un plazo máximo de 24 horas hace que el alimento recupere su aspecto, sabor y olor originales. Debe tenerse en cuenta que el producto ha de estar separado del resto para evitar contaminaciones cruzadas. Para ello, se puede colocar en un recipiente limpio e impermeable dentro del frigorífico, evitando siempre que gotee sobre otros alimentos.
Nunca debe recongelarse un alimento descongelado total o parcialmente. El único caso en el que se puede volver a congelar es cuando ha sido previamente cocinado con calor intenso, ya que este proceso reduce drásticamente el número de microorganismos. Descongelar a temperatura ambiente (o mantener a temperaturas templadas el producto descongelado) es una práctica de alto riesgo que pone en peligro la seguridad del producto. Aunque algunos alimentos, como verduras y hortalizas, pueden cocinarse directamente en agua hirviendo previamente troceadas y escaldadas.
Se puede hacer uso del microondas para descongelar piezas delgadas y pequeñas de manera que se eviten zonas cocidas frente a otras aún congeladas. Cocinar a fondo asegurando una temperatura interna de 70ºC es recomendable en todos los casos. Una vez descongelado, el alimento crudo se debe cocinar totalmente, lo que asegura que el calor (al menos 70ºC) llegue al centro del producto lo más rápidamente posible. Si se trata de una elaboración ya cocinada, debe recalentarse a fondo asegurando esta temperatura en toda la preparación y consumir lo antes posible. Si no se consume, las sobras no deben reutilizarse.

EL RIESGO DE LA CONGELACIÓN

Las temperaturas de congelación no destruyen los microorganismos causantes del deterioro de los alimentos y de las toxiinfecciones alimentarias, sino que detienen su crecimiento y desarrollo (dependiendo del tipo de microorganismo y de las condiciones ambientales. Tampoco las enzimas (sustancias químicas que degradan progresivamente los alimentos) se eliminan, sino que simplemente detienen su actividad. Así, cuando cesa el frío intenso, a temperaturas intermedias (desde la descongelación al cocinado), los microorganismos comenzarán a multiplicarse rápidamente, así como también los procesos de deterioro del alimento que vuelven a reactivarse.
Si en este momento en vez de consumir se recongela de nuevo, lo único que conseguiremos es congelar un alimento que no sólo ya ha comenzado a deteriorarse sino que además contiene un número mayor de microorganismos que se volverán a desarrollar la próxima vez que se descongele. Algo parecido ocurrirá si tras descongelarlo lo mantenemos almacenado un tiempo excesivo en condiciones de riesgo, dando a los microorganismos la oportunidad de proliferar. La única excepción es recongelar un alimento cocinado que ya había estado congelado en crudo: la razón es que el cocinado (al calor intenso) sí elimina la mayoría de los microorganismos.
Fuente: http://www.consumer.es

jueves, 14 de abril de 2011

El pelapatatas también sirve...

Para pelar verduras y frutas
  • Es mejor despuntar las zanahorias y pelarlas después de haberlas lavado.
  • Si se trata de nabos o apio, conviene eliminar la primera capa y los filamentos para que resulten más tiernos.
  • Para pelar los espárragos partir desde la mitad del tallo y deslizar el utensilio hacia la base; después cortar la parte más dura.
  • Para preparar las tiritas de verduras, presiona con mayor fuerza la lama para obtener tiras más gruesas.
  • Para pelar manzanas, peras, aguacates, mangos, papayas, kiwis y melocotones hay que pinchar con la punta del pelapatatas una extremidad de la piel y clavar enseguida la lama del pelapatatas.
  • Permite retirar la piel de la naranja y del limón sin quitar la parte blanca, que amarga.
  • Se puede formar virutas de chocolate para decorar; en este caso es mejor enfriar el chocolate en el frigorífico unos minutos.
  • Permite realizar rosas de tomate retirando la piel en una sola tira.