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jueves, 9 de febrero de 2017

LIMPIEZA DE MUEBLES

Limpia a diario el polvo de todos los muebles. La mejor forma es utilizar un trapo blanco 100% algodón, ya que es un material absorbente que atrapa el polvo y no raya. Estos trapos muestran el grado de suciedad que tienen, son lavables y reutilizables, y pueden ser aclarados con lejía.
No son recomendables el papel de cocina que puede rayar las superficies delicadas, ni los plumeros que remueven el polvo y no pueden lavarse. 

Si hay personas en la casa que padezcan alguna enfermedad respiratoria, deberemos quitar el polvo con un trapo humedecido.

Para dar brillo utilizaremos productos limpiamuebles en aerosol aplicado con una trapo suave o gamuza.

Los muebles de la cocina tienden a acumular grasa y, aún peor, huellas de manos que afean nuestros armarios. Además, si no utilizamos un buen producto de limpieza y tenemos que aclarar, es posible que también los productos con los que limpiamos dejen huellas en los muebles de la cocina. 

Para eliminar la grasa y las huellas de cualquier mueble de cocina es importante utilizar un buen producto de limpieza. Si usamos un producto quitagrasa en la limpieza de la cocina que no necesite aclarado, además de ahorrar tiempo, evitaremos que el agua produzca marcas en nuestros armarios. Bastará con pulverizar sobre la superficie y pasar un trapo seco suave sobre la superficie para quitar toda la suciedad. 
Aunque el exterior de los muebles de cocina los limpiaremos regularmente, el interior lo realizaremos cada dos o tres meses.

viernes, 27 de enero de 2017

LAVAR LA VAJILLA A MANO


Está demostrado que usar el lavavajillas es la forma más económica e higiénica de lavar los platos, ya que  para matar la mayor parte de las bacterias de un plato sucio, el agua debe llegar a una temperatura de unos 60ºC, algo que se consigue fácilmente con el lavavajillas pero que difícilmente conseguiremos con el agua del grifo.
Sin embargo, puede ocurrir que algunos domicilios no dispongan de él. En ese caso, no nos quedará más remedio que lavarlos a mano. Por lo que habrá que tener en cuenta un método adecuarlo de hacerlo: 

MATERIALES: 
  • Estropajo no abrasivo
  • Estropajo de acero inoxidable
  • Detergente lavavajillas
  • Barreño
  • Cepillo con mango para los vasos de tubo o similares
  • Guantes de goma
  • Delantal
PROCEDIMIENTO:

Si el  fregadero es de un solo seno, necesitamos también un barreño para el enjabonado. Así tendremos la parte del grifo y el sumidero para aclarar. Y si tenemos un fregadero de dos senos, podremos usar uno para enjabonar y otro para aclarar.

Lo primero, el orden
En primer lugar, será necesario retirar los restos de comida y aclarar con un poco de agua templada el exceso de suciedad. 

A un lado del fregadero, colaca todo en orden de limpieza. Coloca cerca los utensilios de cristal , como copas, vasos o cuencos. Después los platos y cubiertos y por último, las ollas y sartenes . Asegúrate de tener espacio para ir colocando las piezas limpias, que puede ser un escurreplatos acoplado al fregadero o una bayeta limpia extendida en la encimera.


Prepara el agua
Llena el fregadero de agua caliente hasta la mitad y añade un chorrito de detergente. Usa una temperatura alta que puedas tolerar cómodamente, pero no te quemes. Cuanto más caliente esté el agua,  mejor para la higiene y para cortar la grasa. Remuévela un poco para tener la mezcla perfecta para fregar.

El cristal lo primero
Empieza por las copas y vasos de cristal, ya que quedan mejor con el agua más caliente y limpia. Además, el agua caliente se evapora más rápido y deja menos marcas. (Para conseguir un mejor resultado, los dejaremos escurrir del revés para que se elimine el exceso de agua.)

Los platos
Lava bien los platos con movimientos circulares, tanto por arriba como por abajo. (Se colocarán sobre una rejilla para escurrir.)

Los cubiertos
Friega cucharas, tenedores y cuchillos. Y no olvides los utensilios de preparar y remover la comida como espumaderas, cazos, tenedores o espátulas de madera, etc.

Deja para el final los objetos más sucios
Lava por último las ollas y las sartenes ya que ensuciarán el agua. Primero deja que se remojen. Si algo se quemó en alguna olla o cacerola, ponle un poco más de jabón y agua y déjala remojando mientras lavas otros platos. Para el exterior de las sartenes, si la suciedad está muy incrustada, necesitaremos usar un estropajo de acero inoxidable.

Tras el enjabonado minucioso de platos y resto de utensilios, aclararemos bien con agua caliente para eliminar bien el jabón.

Los dejaremos escurrir, pero no mucho tiempo, porque la humedad favorece la formación de microorganismos patógenos, y los secaremos con un trapo limpio.Es importante que el trapo que usemos esté bien limpio y seco porque de no ser así, favoreceríamos la contaminación del trapo a los platos.

Cuando ya tengamos los platos limpios y secos, ¿qué pasa con el fregadero? A menudo nos olvidamos de él enseguida, pero es importante no hacerlo, porque se considera uno de los lugares más sucios de una cocina. Así que, antes de acabar del todo, nos fijaremos en que lo dejamos bien limpio, que no tenga restos de comida que puedan acumularse.

 Es muy importante fijarnos en la esponja que usamos para enjabonar, ya que puede pasar de ser un objeto de higiene a uno de transferencia de patógenos como E.coli, Salmonella y Staphylococcus, capaces de sobrevivir en zonas y objetos húmedos. En la mayoría de los casos, las esponjas se mantienen húmedas durante mucho tiempo, algo que se convierte en un perfecto medio para bacterias patógenas. Además, se ponen en contacto con superficies que tienen residuos de alimentos, y si estos quedan impregnados y no se eliminan, el caldo de cultivo está servido. Para mantener la esponja seca y esterilizada, según un estudio del Servicio de Investigaciones Agrícolas (ARS) estadounidense, una de las formas más efectivas es calentarlas en el microondas.




sábado, 14 de enero de 2017

LIMPIEZA DEL CUARTO DE BAÑO

Materiales:

  •  2 Estropajos.
  •    Bayeta.
  •  Un cubo pequeño o barreño.
  •  Un limpiador de baño y lejía para desinfectar.
  •  Limpiador antical.
  •  Limpiacristales.
  •  Guantes.
  •   Paño especial para la limpieza de cristales o papel de cocina.         
       Procedimiento: 


  1. Ventilar el cuarto de baño abriendo las ventanas y retirar las toallas para evitar que tengan contacto con los productos de limpieza, especialmente con la lejía.
  2. Barrer el suelo.
  3. Comenzaremos limpiando desde lo más limpio a lo más sucio. Con un estropajo y detergente para baño fregaremos el lavabo, el bidet y la bañera. Usaremos también un limpiador antical para limpiar la mampara y aquellas zonas donde la suciedad pueda estar más incrustada. Un cepillo de dientes viejo puede servir para limpiar la suciedad ubicada entre los grifos y la llave del agua. Retiraremos la espuma con una bayeta húmeda. 
  4.  Con otro estropajo distinto fregaremos y desinfectaremos el pie y la tapa del váter, mientras que para la parte interior usaremos la escobilla. La cual desinfectaremos al finalizar rociándola con lejía y aclarándola con abundante agua. Igualmente aclararemos con la ayuda de la bayeta y un cubito de agua caliente para no trasladar gémenes fecales a las partes que ya hemos limpiado.
  5. Secar todas las superficies: Una vez hayas desinfectado y limpiado, recuerda repasar cada superficie con varios trapos secos y limpios. Además de dejar un acabado brillante, estarás previniendo la aparición de moho.
  6. Limpiamos el espejo con un paño especial para los limpiacristales o papel de cocina, y retiramos el polvo de las encimeras, muebles y estantes.
  7. Reponemos las toallas, el papel higiénico y el jabón si hace falta, y cambiamos la bolsa de la papelera.
  8. Fregamos el suelo con la fregona y un producto adecuado. Si es posible con detergente y desinfectante.